Ficha técnica
Título: No soy un monstruo
Autora: Carme Chaparro
Editorial: Espasa
Año de edición: 2017
Género: novela policíaca
Si hay algo peor que una pesadilla es que esa pesadilla se repita. Y entre nuestros peores sueños, los de todos, pocos producen más angustia que un niño desaparezca sin dejar rastro.
Eso es precisamente lo que ocurre al principio de esta novela: en un centro comercial, en medio del bullicio de una tarde de compras, un depredador acecha, eligiendo la presa que está a punto de arrebatar. Esas pocas líneas, esos minutos de espera, serán los últimos instantes de paz para los protagonistas de una historia a la que los calificativos comunes, «trepidante», «imposible de soltar», «sorprendente», le quedan cortos, muy cortos.
Eso es precisamente lo que ocurre al principio de esta novela: en un centro comercial, en medio del bullicio de una tarde de compras, un depredador acecha, eligiendo la presa que está a punto de arrebatar. Esas pocas líneas, esos minutos de espera, serán los últimos instantes de paz para los protagonistas de una historia a la que los calificativos comunes, «trepidante», «imposible de soltar», «sorprendente», le quedan cortos, muy cortos.
Como sabéis No soy un monstruo fue el debut literario de la periodista barcelonesa Carme Chaparro, que recibió el Premio Primavera 2017, y que además acaba de publicar el segundo libro protagonizado por la inspectora jefe Ana Arén, La química del odio.
No soy un monstruo que podría enmarcarse en el género policíaco más que en el de la novela negra, aunque a veces una línea muy fina separa ambos conceptos y otras veces se confunden totalmente. Y es también, por el tema sobre el que gira, un libro que te hace sufrir, en el que el lector puede palpar el padecimiento de los personajes ante la crueldad de la desaparición de un menor. Y es que obviamente la desaparición de menores es algo muy sensible socialmente y que nos toca especialmente la fibra.
Ana Arén, inspectora jefe de la Policía Nacional en Madrid, está ante el caso más complicado de su carrera. Kike, un niño de cuatro años, acaba de desaparecer mientras estaba con su madre en un concurrido centro comercial. La madre no sabe cómo ha podido ocurrir. Le llevaba de la mano y de repente, tras mirar un momento el móvil, ya no estaba allí. Kike, además, se parece mucho físicamente y tiene la misma edad que Nicolás, que desapareció sin dejar rastro hace ya dos años. Ana también era la encargada de ese caso, que nunca pudo esclarecer, y ello le ha dejado marcada y con recurrentes pesadillas. Por lo que la más mínima posibilidad de que el secuestrador haya vuelto a actuar, la sume en la más profunda desesperación. Empezará entonces una investigación frenética, donde los tiempos son importantísimos, una auténtica guerra sin cuartel para desenmascarar a quien está detrás de tan horribles actos.
El libro está narrado utilizando varias voces, por lo que cada capítulo lleva como título el nombre del personaje que lo protagoniza. Los capítulos de Ana se hallan narrados en tercera persona, y nos muestran su psique, su difícil pasado y el avance de la investigación de primera mano. Y por otro lado, contamos con la voz de Inés, con su testimonio explicado en primera persona. Inés Grau es una famosa periodista de Canal Once, encargada de la sección de sucesos, madre también de un menor de cuatro años e inmersa en la escritura de su segundo libro, para el cual todavía no ha encontrado la inspiración ni una historia realmente buena.
Si bien la novela tiene como trama principal la investigación de un secuestro, se introducen otros elementos que le otorgan más interés. Por un lado nos muestra el controvertido papel que a veces el periodismo juega en este tipo de situaciones tan delicadas. Una crítica social clara, ya que ahonda en lo que conlleva que un caso así se convierta en casi un circo mediático, y cómo la policía de esta manera se siente aún más presionada por los medios y la sociedad. De forma que a veces se busca encontrar un culpable para dar carpertazo al asunto, y contentar a la opinión pública y a la presión que ejercen los políticos. Y por otro lado, es como he dicho antes, un libro con el que se sufre y se pasa incluso miedo. Nos muestra de forma muy clara el dolor de los padres ante la desaparición y pérdida de un hijo, llegamos a empatizar profundamente con estos, y con ello también sentimos el miedo a encontrarnos alguna vez en la misma situación.
No soy un monstruo es pues, una novela dura pero a la vez interesante y absorbente. Desde luego se lee en un suspiro porque te atrapa sin que puedas soltarla. Aderezada con momentos de tensión, angustia y miedo, que logran encoger el alma del lector, aguarda un final de los más inesperado, la verdad no se ve venir de ninguna manera. Con una frase que cierra el libro y que hace que comprendamos todo al final, y que incluso lleva a mirarlo y entenderlo de otra manera diferente a la que lo habías enfocado.
En resumen, me ha sorprendido muy muy gratamente esta primera novela de la periodista, he disfrutado con ella y no he parado hasta terminarlo en muy poco tiempo. Con capítulos cortos, una narración sencilla pero plausible, la autora sabe llevar muy bien los tempos y el ritmo de la investigación, creíble y documentada, complementada con personajes bien definidos y trabajados y un final que te deja ... pálido.











