Título: Me llamo Lucy Barton
Autora: Elizabeth Strout
Título original: My name is Lucy Barton
Editorial: Duomo Ediciones
Año de edición: 2016
Género: Narrativa
En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler, cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice. En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman.
Agradecer a Duomo Ediciones el ejemplar de este magnífico libro.
Este ha sido para mí el segundo libro de la norteamericana Elizabeth Strout, y me ha vuelto a dejar un buenísimo sabor de boca. Leí primero Todo es posible (escrito por la autora después de Me llamo Lucy Barton), en el que se narran las vivencias y recuerdos de personas que rodearon a Lucy Barton durante su infancia y adolescencia. Leerlos en este sentido no ha sido para nada algo negativo, al contrario, creo que lo he disfrutado más, ya que conocía algunos de los personajes que se citan en este libro y además le tomé el pulso a la particular prosa de la autora, refinada y calmada.
El libro, narrado todo él en primera persona por la protagonista, Lucy Barton, arranca con ésta ingresada en un hospital de Manhattan, debido a una complicación en el apéndice. Se siente sola y un poco triste al estar lejos de su marido William, y de sus dos pequeñas hijas, Christina y Becka. Pero un día recibe la visita de su madre, que se ha desplazado en avión desde la otra punta del país, en concreto desde la pequeña población de Amgash (Maine) para hacerle compañía durante unos días. Serán cinco días y cinco noches en las que Lucy y su madre mantendrán una intimidad nunca antes compartida, y en las que Lucy disfrutará de los relatos de su madre, pero también de sus silencios y de su particular forma de quererla. Serán días de confidencias, recuerdos, chismes y referencias a una vida normal y corriente de dos personas normales y corrientes, que en su soledad, en sus recuerdos del pasado y en el presente, buscan poder dar sentido a sus vidas, sobre todo Lucy, a quien marcará especialmente este encuentro.
La novela está estructurada en capítulos cortos, muy ligeros aunque con fuerza, en los que intercala su estancia en el hospital acompañada de su madre, con capítulos en los que narra algunos recuerdos de su dura infancia en Amgash. Lucy pertenece a una familia marginada por la pobreza, que vive en el garaje que les presta su tío abuelo hasta que éste fallece y pueden trasladarse a la casa donde al menos había agua caliente y un retrete, aunque hacía mucho frío y no siempre había comida suficiente en la cena. Lucy y sus hermanos sufrían constantes burlas por parte de sus compañeros, y a veces hasta de algunos profesores. A través de anécdotas y momentos nos irá contando cómo fue la fría relación con su madre, de la que dice no haber recibido nunca un beso, así como algunos aspectos de la personalidad de su padre, y de sus hermanos mayores. Y cómo le ayudaron los libros a evadirse de la realidad que la rodeaba y a salir del pueblo de Amgash hasta convertirse en una escritora de éxito.
Lucy va desgranando vivencias y anécdotas, con reflexiones morales profundas, que, contadas con suma sencillez, nos muestran situaciones en las que cualquiera puede verse reflejado. También encontramos historias de personas que rodean a la familia, sobre todo las contadas por su madre, lo que nos transporta a conocer cómo es la vida en una comunidad cerrada del Medio Oeste, su mentalidad o la importancia de las apariencias. Además en mi caso, al haber leído antes Todo es posible, he reconocido en las historias y chismes contados por la madre de Lucy, personajes que aparecerán como protagonistas en el siguiente libro, como sus primos Abel y Dottie, el conserje del colegio que siempre cuidaba de Lucy, el excombatiente de Vietnam, Charlie Macauley, o las hermanas Nicely y la madre de éstas, Kathie Nicely.
En resumen, es una novela intensa y emotiva, que he disfrutado incluso más que la primera.
Narrada con mucho mimo y sensibilidad, Strout logra crear de historias cotidianas y aparentemente sin mucha importancia, representaciones profundas de la realidad del ser humano y de las relaciones personales. Un relato de la vida de Lucy, que va mucho más allá: es su historia, salpicada por momentos de soledad y de alegría, pero en la que se erige como una superviviente en busca del sentido de su vida. La misma Lucy en las últimas páginas nos ofrece una reflexión sobre su libro: "Pero ésta es mi historia. Y sin embargo, es la historia de muchos. Es la historia de Molla, la de mi compañera de habitación de la universidad, podría ser la de las Guapas Chicas Nicely...Pero ésta es mi historia. Ésta. Y me llamo Lucy Barton."
Recomiendo ambas novelas, leídas en el orden en que las escribió Elizabeth Strout o no, como en mi caso. Escritas, como he dicho, con mimo y sencillez, son un canto a la vida, a la búsqueda de la felicidad, y cómo ésta puede encontrarse en las situaciones más cotidianas... Comparto totalmente lo suscrito por The New Yorker: "Strout reviste lo ordinario de una fuerza asombrosa".





